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El 15 de abril, en 1963 cayó en ‘Sábado de Gloria’ y ese día nací, poco después de mi hermana melliza Gloria (‘gracias a que tú la empujaste’, he escuchado siempre de mis padres): ella vivió apenas tres horas más… Así que puedo decir, que la muerte ha estado presente en mi vida desde el inicio.

De la mano de mi abuela Carmen crecí en materia de misterios. A los quince años, echando la vista atrás ví que había pasado mi infancia metida en las aventuras de mis libros, y deseando que llegara el fin de semana para que nos sacaran de la ciudad. Prefería estar en la naturaleza a los coches y ruidos, y más en mi imaginación que en la realidad. Pronto tomé conciencia de la injusticia, la desigualdad, etc. y me hice voluntaria de Cruz Roja, atendiendo a niños y niñas con síndrome de Down y con autismo.

Siempre he disfrutado del contacto con la infancia. La lectura -y también la escritura, desde la adolescencia- me han acompañado fielmente como vía de creatividad y expresión. Con apenas veinte años, a raíz de una situación de enfermedad grave en la familia, me vino fuerte la inquietud sobre la muerte. Desde entonces me he formado para acompañar en el proceso de morir, empezando con Rubén Bild en 1992 y ya no he parado.

Fue un regalo cuando Sofia Laso me pidió unirme a ella para seguir trabajando en esa línea, y durante diez años formamos a voluntarios y nosotras mismas acompañamos también, a personas enfermas de SIDA. En el 2001 se unió a esto el mundo de la infancia y la adolescencia; descubrí a Agustín de la Herrán -con quién sigo trabajando- y fue un año sembrado, pues también organicé las I Jornadas sobre el Amor y la Muerte en Valencia (creando para ello la Asociación Española de Tanatología). Ese mismo año decidí volver de las Islas (Baleares), mi padre había tenido un ictus. La noche después de su muerte le dije «Papá, ahora ya puedo ser artista» y es lo que estoy haciendo.

Como un magma, la práctica del yoga y la meditación desde bien joven ha ido sosteniendo e integrando todo lo que vivía, aprendía y desaprendía y lo sigue haciendo.

Algunas “muertes parciales” y otras no tan parciales, me han ido llevando hasta este momento en el que – como un renacer– me animo a ofrecer a través de la web los frutos de todas estas experiencias personales y profesionales. Espero sinceramente que te sean útiles.